Los humanos hemos desarrollado muchas tradiciones, costumbres, manías, o como le queramos llamar, de como interactuar con otros humanos. En algún momento supongo que alguien notó que apestaba, y descubrió que frotándose con ciertas hojas su peste podía ser opacada por un olor un poco más agradable. No tengo duda que fue de esta manera que llegamos a los perfumes.
Perfumarse es un arte. Quién piense que un perfume es el adecuado para él o para ella simplemente porque lo ha olido en otra persona, y huele bien, se equivoca. Los perfumes tienen que complementarse a la persona. Por ejemplo, hay unas mujeres que hacen una química mágica con ciertos perfumes, y que estos al mezclarse con la química de su cuerpo producen unos aromas místicos que te invitan a seguir oliéndolos. Sin ver a la persona, uno la puede identificar por su agradable olor único. Antes de que mi esposa fuera mi novia, yo sabía que ella estaba cerca por el perfume que usaba.
Finalmente llego a la parte que más me interesa de este escrito, y me refiero a la parte en la que se menciona en dónde no se aplica el perfume. Me refiero a las manos. … Leer más...
