Varios meses atrás estuve acompañando a mi esposa en su reunión de clase graduada de escuela superior. Había algunas personas que yo conocía, pero para la mayoría yo era un acompañante más. Algunas personas sí me reconocieron por yo haber sido un pasado secretario de gabinete aunque no necesariamente recordaban cuál era la agencia que yo había dirigido.
En agosto mi esposa volvió a compartir con una de sus mejores amigas de la clase, y ella de forma casual le preguntó cómo estaba yo, y luego añadió: ¿Carlos estuvo preso?
Aparentemente el chisme durante la reunión de mayo había sido que yo había estado preso por corrupción. Un ciego u otro ciego son lo mismo. Llevo más de una semana de haberme enterado de esa situación y sigo impactado por la forma en la que la gente pone el sello a alguien por ser ciego y no distinguen entre una persona ciega y otra.
Yo fui secretario de Transportación y obras Públicas y siempre busqué actuar de forma correcta, guiado por la ley y la moral y exigía el mismo estándar a los que trabajaban conmigo. Igualmente fueron muchas las ocasiones en la que separé de sus puestos, o hice … Leer más...
