Temprano en la mañana de un sábado, casi una treintena de niñas invadió la orilla del lago La Plata. Como parte del curso de Educación Física tenían que participar en un día de pesca. Aunque todos los peces serían devueltos al agua luego de una foto para Facebook, algunas niñas no participaron de la actividad, debido a que consideraban este ejercicio un acto de crueldad y maltrato hacia los peces. Otras no asistieron debido a otros compromisos sabatinos. En lugar de usar lombrices como carnada, la selección de la mayoría era usar maíz enlatado. En la orilla del lago todo era diversión.
Sin embargo, debajo de la superficie del agua, el cuento era otro.
–Mira mami lo que acaba de caer del aire. Parece comida. Tengo hambre, ¿me lo puedo comer?
—Chopito, no lo puedes comer. Recuerda lo que le pasó a tu tío… También debes recordar los cuentos que nos hace tu padre cada vez que llega del estuario…
–¿Esa comida es una trampa de los Extra Acuáticos?
—Así mismo, hijo.— dijo la madre mientras le hacía señas a Chopito para seguir nadando fuera del área que estaba siendo invadida por comida extraña.
Esa noche comenzaron a surgir anécdotas … Leer más...
