@VacaBrava se ponen bravos con Perro Guía

En Vaca Brava del Viejo san Juan esta tarde se pusieron molestosos conmigo por entrar con mi perro guía. En la tarde de hoy estaba con mi familia en el Viejo San Juan, y al finalizar la caminata decidimos ir a Vaca Brava. Llegamos justo a tiempo, ya que cuando estábamos llegando, comenzó a llover. Fuera del negocio había al menos dos empleadas del local, y una me cuestionó por el perro, pero yo seguí hacia adentro del local para no mojarme. Sin embargo, escuché inmediatamente a otra empleada indicarle a la primera que el perro era un perro guía, aunque la primera no sonó muy satisfecha por la contestación. Una vez adentro del local, en el área de espera, escuché a una muchacha, que supongo era la misma que me recibió afuera ya que no creo que en un lugar puedan trabajar tanta gente ignorante de la ley, preguntando a otra persona sobre dónde debían acomodar a la familia que estaba con un perro guía. En ese momento mi esposa me habló de algo, y no pude escuchar el resto de la conversación de las empleadas, pero incluso le dije a mi esposa que aparentemente había problemas con Pilgram en el lugar.

Luego de varios segundos se nos acercaron y nos preguntaron si el perro tenía licencia, lo que quiera decir eso, ya que no existe, ni se requiere tener licencia para los animales de servicio, pero mi esposa inmediatamente contestó con una línea que me hubiese gustado ser yo quién la dijera. En un tono sarcástico le indicó:
—Si, el perro tiene licencia de guiar…

La muchacha se retiró y regresó con otra, que resulto ser la encargada de la barra del lugar, y me dijeron que el restaurante estaba lleno, y que sólo nos podía acomodar en una mesa en el área de la barra. En ese momento mi esposa y yo nos molestamos con la situación ya que era obvio que estaban discriminando contra nosotros por andar con un animal de servicio. Expresamos nuestra molestia y mi esposa pidió pasar al interior para verificar que en efecto no habían mesas disponibles, ya que nosotros llevamos muchos años visitando el local, desde que era Hard Rock Cafe, en el 24 de diciembre, y una ventaja de esa fecha es que normalmente allí es cómodo entrar. Entonces vinieron con la excusa que sí habían mesas, pero que no se podían ocupar ya que había faltado 1 de los 3 meseros, y que las mesas de ese mesero no se podían ocupar.

La bartender rápido nos indicó que ella nos atendería sólo a nosotros ya que no había nadie en la barra, y que a ella le gustaban los perros.

Luego de varias quejas le indiqué a la primera muchacha que yo esperaría a que se desocupara una mesa, ya que quería recibir servicio en el salón principal como los demás clientes, y que yo no me tenía que esconder con mi perro en la barra del local. Inmediatamente me pasaron al salón principal a una de las mesas vacías.

Tengo que admitir que una vez pasé del área con la gallina cacareando para no dejarme entrar, el servicio que recibimos de Gabriel, el mesero que nos atendió, fue excelente, al igual que lo fue la comida. Aparentemente Gabriel fue informado en algún momento de lo que había sucedido, que que se acercó a nosotros a pedir disculpas.

Uno se pregunta que debe hacer en situaciones como esta. Una opción era retirarme del restaurante, y no patrocinarlo con mi dinero. Sin embargo, si hacía eso estoy seguro la gallina cacareante se hubiese sentido ganadora. Me parece que mi decisión fue la correcta al quedarme y exigir mis derechos, sin aceptar la alternativa de la segregación. “Separated is not equal.” Quién sabe si finalmente la muchacha aprende a tratar con los clientes de la manera correcta. Incluso, quién sabe si a lo mejor los dueños del negocio se enteran de lo sucedido, y preparan un mejor entrenamiento para sus empleados, de manera que otras personas con animales de servicio no tengan que pasar un momento molestoso, en lo que hasta ese momento había sido una tarde perfecta.