Esa colcha del hotel

Uno de los aspectos más importantes que uno considera cuando planifica un viaje es la calidad del hotel en el que uno se hospedará. Aunque la estética del hotel es algo importante, más importante aún es la limpieza. del hotel. Es importante uno poder sentirse cómodo en ese lugar que sustituirá tu hogar por unos cuántos días. Si uno entra al baño tan pronto le entregan la habitación, y uno encuentra un poco de pasta de dientes en el lavamanos, un jabón usado en la bañera, o un inodoro con orines que nadie bajó después de que el último habitante de la habitación la abandonó, es razón suficiente para solicitar un cambio de habitación, si es que no puedes conseguir un cambio de hotel. Claro está, estos ejemplos que mencioné anteriormente son unos extremos que no creo hayan sucedido a nadie que conozco, pero son más bien ejemplos ilustrativos de la importancia de la limpieza de la habitación del hotel.

Obviamente la limpieza de las toallas es muy importante, y es algo en lo que he notado los hoteles se esmeran. Incluso, creo que es a propósito que las personas encargadas de la limpieza de las habitaciones dejan el carrito lleno de toallas, sábanas, y fundas de almohadas atravesado en el medio del pasillo. Lo hacen para que uno se percate de que ellos cambian estas cosas que tendrán contacto con tu cuerpo.

Desafortunadamente hace muchos años atrás me percaté de algo más en ese carrito. En el mismo además de los productos que indiqué pueden haber otras cosas con las cuales no tengo ningún problema, como los productos para uso en el baño, o los chocolatitos para dejar sobre la almohada. Mi problema está con lo que nunca encontré en el carrito: Las colchas de las camas. Parece que estas son como las cortinas, que nunca las cambian. El problema es que uno nunca toca las cortinas, pero sí las colchas. Cuando uno llega cansado de haber caminado por la ciudad, uno se acuesta a descansar sobre la colcha, para no ensuciar las sábanas. Es en ese momento en que uno debe pensar en que al igual que uno lo está haciendo, así lo hizo el huésped anterior de la habitación, y el anterior a él también. Esto es algo que ha ocurrido en esa colcha por días, semanas, meses, y quién sabe si años. Mi conclusión es que cuando un hotel anuncia que ha sido remodelado recientemente, a lo que se refieren es precisamente a que finalmente le han cambiado las colchas. Supongo que para los dueños de un hotel es más fácil comprar colchas nuevas, que buscar dónde lavarlas.

El problema es que pensar no cuesta nada, y cuando empiezo, no puedo parar. Enseguida también le viene a la mente la persona que llegó tan cansada, que ni siquiera se quitó los zapatos antes de acostarse sobre la colcha. Incluso, es posible que le dolieran tanto los piés,que decidió colocar los piés sobre la almohada, claro, para esta persona eso no es problema ya que entre sus zapatos y la almohada está la colcha. También debe haver el caso del que llega tan cansado y sudado, que decide quitarse la ropa y acostarse en la cama a descansar en lo que deja de sudar, o en lo que su pareja termina de bañarse. Y en la mente ya añadimos otra persona a la ecuación. Sólo Dios sabe lo que pueden haber hecho esas dos personas sobre la colcha.

Claro está, preguntar al momento de registrarse en el hotel sobre cuándo fue la última vez que cambiaron la colcha es un ejercicio en futilidad. Aunque hasta ahora nunca lo he hecho, mi recomendación es que tan pronto uno llegue a la habitación, lo primero que debe hacer levantar la colcha por una esquina para exponer su lado inferior, y agarrarla por ese lado, enrollarla, y arrojarla en la silla incómoda que se encuentra en la esquina de la habitación en la que están los cordones de abrir las cortinas. Esta es una silla pesada e incómoda, cuyo único propósito es hacer difícil el que puedas abrir la cortina, de manera que no te percates que la foto que viste con la vista desde el hotel fue tomada antes de que construyeran el hotel del frente, posiblemente el día que cambiaron las colchas por última vez.