¿Dónde aprendo a ser ciego?

Una vez decidí que debía aprender las destrezas necesarias para poder vivir en un mundo que no está diseñado para personas ciegas, entonces surge la pregunta que le da el título a este artículo. En mi familia no hay otras personas ciegas, así que no podía contar con la sabiduría transferida a través de generaciones. Tampoco conocía a otras personas ciegas a las que le pudiera pedir asesoría. Sabía que necesitaba aprender a caminar usando el bastón blanco, pero no tenía la más mínima idea de dónde podía aprender a usarlo. Lo único que conocía era que el entrenamiento para usar el bastón blanco se conocía como “Orientación y Movilidad”, pero no sabía si en Puerto Rico yo podría tomar ese curso. Suponía que a los niños ciegos se le enseñaban esas destrezas como parte de su programa de educación, pero ya yo era demasiado viejo para regresar a la escuela.

Se me ocurrió llamar a la Oficina del Procurador de Personas con Impedimentos ya que entendía que ellos deberían conocer esa información. me atendió una persona muy cortés y con mucho entusiasmo, quién me indicó que no sabía donde enseñaban lo que yo quería, pero me dijo que averiguaría y me llamaría esa misma tarde. Varias tardes más tarde volví a llamar a OPPI a dar seguimiento, y la persona me indicó que no me había llamado ya que tenía el nombre del lugar al que debía ir, pero no había conseguido el número de teléfono. Le pedí el nombre del lugar y me dijo que me podían ayudar en un programa que tenían en la oficina de Rehabilitación Vocacional en el área de Centro Médico. En Internet conseguí el número telefónico de las oficinas centrales de la Administración de Rehabilitación Bocacional (ARV), y allí me indicaron el número al que tenía que llamar.

Tengo que hacer un paréntesis para indicar que hasta ese momento yo no tenía idea de cual era la función de ARV en Puerto Rico. Por alguna razón asociaba a esa dependencia gubernamental con una entidad cuyo propósito era adiestrar para el ambiente laboral a personas que habían sido adictas a drogas.No se de donde había sacado esa idea, pero en este momento lo que puedo concluir es que aunque criticamos a las distintas administraciones en el gobierno por los gastos en publicidad de las diferentes agencias gubernamentales, la realidad es que falta más promoción de los diferentes servicios que proveen.

Finalmente me comunico con ARV en Centro Médico, y me indican que en efecto ellos proveen el adiestramiento de Orientación y Movilidad que yo necesitaba, y cuando estábamos cuadrando la cita, me pidieron el nombre de mi consejero. –¿Consejero?…

Para poder recibir ayuda necesitaba estar referido por un consejero de Rehabilitación Vocacional. Tenía que ir a una oficina de ARV en la avenida Barbosa temprano en una mañana para tomar un turno, y en algún momento del día me atenderían. Allí evaluarían mi caso y me abrirían el expediente para determinar si yo me podría beneficiar de la ayuda que ellos proveen.

Le comenté a mi esposa esta información, y me dijo que ella conocía a una mamá en la escuela de nuestros hijos que trabaja en ARV, y que unos meses antes habían hablado de mi, y que esta persona le dio copia de los formularios que debía llenar, pero le advirtió que lo mejor era esperar a que yo decidiera buscar ayuda, ya que de lo contrario me iba a resistir. (Esto se parece a los casos de problemas de los adictos.).

llamé a esta persona y ella me indicó el proceso que debía seguir. No tenía que ir a la oficina Barbosa si yo no quería, y me indicó que habían oficinas en UPR y en la UMET. En estas dos instituciones, a diferencia de la oficina en la Barbosa, ellos trabajan por citas. Ella era la consejera de la oficina en UMET, así que saqué cita con ella, y me dijo que para adelantar el proceso podía ir llenando unos formularios que le había entregado a mi esposa. A finales de enero de 2008 visité a mi oftalmólogo quien me llenó la evaluación médica, y si mal no recuerdo, el 2 de febrero visité la oficina de ARV en UMET. Finalmente estaba tomando los pasos necesarios para prepararme por si algún día llegara a estar ciego, pero jamás imaginé la noticia que me darían ese día.