Palos a solas

En estos días que me he puesto a escribir la serie de artículos de “Palos a Ciegas” he tenido que recordar y reflexionar sobre mi camino de la luz a la oscuridad, en términos de la vista y no como Anakin Skywalker / Darth Vader. Posiblemente algo que me complicó la situación de la perdida de la vista es que yo no conocía personas ciegas más allá del ciego en el Lazarillo de Tormes. Si recuerdo haber conocido cuando era joven a un juez que habían asignado a San Lorenzo, el cual era ciego. Sin embargo, mi contacto con él fue de solo un momento cuando se lo presentaron a mi papá, y lo único que recuerdo es que él tenía un bastón blanco que él lo sacaba de un bolsillo, y al arrojarlo al aire se convertía en un bastón largo que colgaba de su mano. También me pareció curioso que él tenía un reloj al cual le levantaba el cristal, y tocaba las manecillas para saber la hora. Tecnología simple, pero funcional. Pero ese encuentro fue varios años antes de que yo supiera sobre mi RP.

La otra persona ciega de la que sabía que existía era un senador que desde mi perspectiva había hecho un trabajo excelente en su primer cuatrenio, sin meterse en los revoluces y líos que eran comunes, pero que no pudo revalidar ya que no fue seleccionado en las primarias para un segundo término, para pérdida de Puerto Rico. Años después llegué a conocer a ese senador, y tengo que decir que para mí a sido un privilegio laborar con David Cruz en varios proyectos en favor de la comunidad de personas con impedimentos en Puerto Rico. El tiempo me dio la oportunidad de corroborar que mi impresión sobre aquel senador era correcta, y ciertamente nuestra isla fue la que perdió al no tenerlo en la legislatura.

Mientras yo estudiaba en el Recinto Universitario de Mayagüez yo no recuerdo que allí estuviera estudiando alguna persona ciega, a diferencia del Recinto de Río Piedras, en dónde si habían personas ciegas en esa misma época. Claro, no estoy seguro si eso hubiera hecho alguna diferencia, ya que en esa época un diagnóstico no era suficiente como para que yo tuviera la intención de ser ciego, y por lo tanto no creo que hubiese hecho alguna gestión para conocer más sobre la vida sin vista.

No fue hasta que decidí que era el momento de buscar ayuda, que llegué a conocer y a compartir con varias personas ciegas. Fue entonces que incluso llegué a notar que habían personas ciegas que eran parte de la comunidad. Era común encontrar personas con el Bastón Blanco en Plaza Las Américas., o cruzando las calles en hato Rey y Santurce. Aparentemente con mi diagnóstico lo primero que deje de ver fue a las personas ciegas, posiblemente por el miedo que tenía a parecerme a ellos, cuando lo peor era que no había hecho nada para saber cómo eran ellos. Mis primeros encuentros con personas ciegas, con las que pude hablar y aclarar dudas ocurrieron en el año 2008. Aunque ya para esa fecha yo participaba en grupos de personas con RP en Internet, no era lo mismo. En Internet me podía esconder, sin que nadie supiera quién era ese ciego potencial. Mi consejo a personas que estén recién diagnosticadas es que compartan con personas con la condición. Esto ayuda a entender y distinguir los mitos y las realidades, y a saber que hay una vida plena a ciegas. Eviten hacer lo que yo hice, que fue estar por más de 20 años dando palos a solas. Ciertamente el cariño y el apoyo de las personas que te quieren y te rodean no es suficiente, ya que ellos no entienden lo que uno está pasando, y posiblemente tienen una idea oscura y pesimista de lo que es la ceguera. No hay nadie que sepa más del asunto, que aquellos que ya lo han vivido.