Día 17: Mi Día en Corte

Hoy me tocó ir a la corte de Morristown. La broma con los compañeros era que esta visita era como consecuencia del tropezón que había tenido con el presidente de The Seeing Eye la semana pasada en uno de mis recorridos. La visita a corte fue muy interesante ya que me permitió practicar varias destrezas. Una de ellas es pasar por un detector de metales con el perro. Dado que el arnés del perro, su collar y su correa tienen metales que lo hacen sonar, el procedimiento a usar es que hago que el perro se siente antes del detector de metales, y sosteniendo la correa yo paso primero. Luego pasa el perro, al momento en que lo llame. Al perro lo pueden revisar, pero la ley prohíbe que me ordenen quitarle el arnés. También en corte practiqué el uso de elevadores, de escaleras de todos los tamaños, el caminar en pasillos rectos y en pasillos curvos, y el caminar en pasillos llenos de personas. Fue una práctica muy interesante.

Luego regresamos a almorzar a The Seeing Eye, y cuando salía del comedor estuve a punto de volver a tropezar con Mr. Kutsh. Afortunadamente mi instructora se percató de mi rumbo y entre risas me detuvo y me narró lo que por poco sucede. Ya estoy pensando que Pilgram tiene algo en contra del presidente, o de su perro guía.

En la tarde hicimos un recorrido a otro pueblo en tren, y regresamos en autobús. En la estación del tren hicimos un ejercicio interesante. Alineamos al perro en dirección a las vías, y le ordenamos que caminara de frente. Sin ningún reparo, Pilgram se volteó a la derecha y caminó paralelo al borde , pero lejos de este. Le ordené que virara en dirección a la vía, pero me ignoró. Otro ejemplo de desobediencia inteligente. Excelente.

Carlos