Vuelven a tratar de impedirme el paso con mi perro guía en @WalMart

Hoy trataron de impedirme el paso con mi perro guía en la tienda Wal Mart de Santurce. Es la segunda ocasión que me ocurre en ese lugar. Esta vez cuando llegamos al área de espera de los elevadores una guardia le preguntó a mi esposa, como si yo no pudiera ser capaz de contestar, si el perro era de servicio, lo que es una pregunta válida en términos de lo que permite la Ley ADA. Punto a favor de la guardia, aunque lo perdió por no hablarme directamente a mí, quién soy la persona que llegó con el perro. Inmediatamente me viré y le indiqué que sí, que mi perro es un perro guía. Entonces ella pidió que le mostrara la chapa del perro. Le indiqué que en Puerto Rico no existe ese tipo de identificación para animales de servicio, y me dirigí al elevador que acababa de llegar.

Por alguna razón extraña he notado que a los guardias de seguridad le gusta hostigar a las personas acompañadas por animales de servicio. ¿Cuál será razón para pedir una identificación que no existe? ¿Será acaso que algunas personas se intimidan con esta petición, y deciden abandonar el lugar? ¿O será que hay personas inescrupulosas que han comprado una identificación falsa para hacer pasar sus mascotas como animales de servicio? No se la respuesta, pero hoy se me ocurrió que debo buscar en Pet Smart para ver si ellos venden alguna medalla con forma de placa de policía o de estrella de un alguacil para grabarle la frase “Perro Guía”y ponérsela a mi perro. Cada vez que me pidan la dichosa placa o licencia les mostraría la medalla de Pet Smart. Claro está, me gustaría conseguir la medalla que menos genuina se vea.

Ayer publicaron en el periódico Metro un En el que se habla sobre el problema, pero me parece que el título del mismo trata de sugerir una solución que no es la correcta. El título sugiere que el problema que tenemos los dueños de perros guía se debe a que en la isla aún no hay un registro de estos perros. Ese no es el problema. De hecho, yo no tengo problema con registrar mi perro guía tal y como se pretende en proyectos legislativos presentados en ambos cuerpos de la legislatura. Sin embargo, yo no estoy dispuesto a doblarme cada vez que se me solicite que muestre la placa del perro, ya que la Ley ADA prohibe claramente el que se me solicite una identificación para permitir mi entrada a un lugar en el que se permite la entrada del público en general. Yo no estoy dispuesto a permitir que una ley local viole mis derechos civiles explícitamente protegidos por la ley federal. Quién quiera ver la medalla del perro tendrá que bajar su cabeza debajo del hocico de Pilgram para ver sus medallas

Por otro lado, esos proyectos pretenden forzar a que los perros de servicio “con licencia”, entiéndase los registrados, tienen a su vez que venir de escuelas o entrenadores registrados. Eso parece bonito, pero tiene truco. En Puerto Rico todos los perros guía que conozco provienen de escuelas de los Estados Unidos con una reputación incuestionable. Además, a pesar del alto costo que representa para esas escuelas el entrenar a estos perros guía, costo que fluctúa entre $45,000 y $65,000, la realidad es que ellas proveen sus animales a las personas ciegas a un bajo costo, y en muchos casos, a no costo. Cuando indico bajo costo, me refiero a $150, que fue lo que pagué por Pilgram, incluyendo los costos del perro, equipo necesario, juguetes, cepillos, mis pasajes, estadía, comida, y otras cosas que no recuerdo en este momento. Supongo que si para poder registrar a un perro de estas escuelas, la escuela tiene que pasar por la burocracia de presentar sus papeles del CRIM, ASUME, hacienda, certificado de antecedentes penales, y todo los demás requisitos de nuestra isla, lo que sucederá es que estas escuelas negaran la participación a personas de PR. Este registro sólo servirá los intereses de personas que quieran controlar el negocio de los animales de servicio en Puerto Rico.

DE ESOS PROYECTOS ME GUSTA LA PARTE EN LA QUE SE ESTABLECE MULTAS PARA LAS PERSONAS QUE TRATEN DE IMPEDIR EL ACCESO A UN ANIMAL DE SERVICIO. ESTO SERÍA DE PROVECHO YA QUE LA LEY FEDERAL NO CONTEMPLA ESTO, LO QUE PERMITIRÍA QUE LA PERSONA CON UN ANIMAL DE SERVICIO PUEDA PRESENTAR UNA DENUNCIA A UN PLICÍA ESTATAL.

POR EL MOMENTO LO IMPORTANTE ES LA EDUCACIÓN. HAY QUE EDUCAR A LOS COMERCIANTES SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON ANIMALES DE SERVICIO, PERO MÁS IMPORTANTE AÚN ES ADUCAR A LAS PERSONAS QUE REQUIEREN EL USO DE ANIMALES DE SERVICIO PARA QUE CONOZCAN SUS DERECHOS Y NO SE DEJEN INTIMIDAR.