Trato digno a las personas ciegas

A continuación hago un listado de algunas reglas de cortesía que las personas deben mantener en mente al momento de tratar con una persona ciega. De esta forma evitarás situaciones incómodas, tanto para tí, como para la persona ciega.

1. Soy una persona normal, pero que es ciega. Cuando me hables, no tienes que subir la voz, ni hablar más lento. Tampoco tienes que tratarme como a un niño. No le preguntes a mi esposa que yo quiero. ¿Él quiere algo de tomar?”.

2. Es posible que yo use mi perro guía, un bastón blanco, o que te pida el codo prestado para agarrarlo y que me sirvas como guía humano. Sin embargo, yo decido que es lo que me conviene. Nunca me agarres por el brazo para tratar de dirigirme. Esto me puede ocasionar un accidente.

3. Me gusta saber quién más está conmigo. Cuando entres o salgas del salón o lugar donde yo estoy, déjame saber. También indícame sobre la presencia de otras personas, niños, o animales en el lugar. Si estamos en un lugar público, recuerda que con hacer una señal con tu mano no es suficiente para que yo note tu presencia. Si no me hablas, después no te estés quejando de que yo no te saludé.

4.La puerta parcialmente abierta de una habitación, gabinete, o un vehículo es un peligro para mí. Tampoco es bueno el que me abran la puerta, ya que cuando yo soy el que la abro, puedo establecer de manera fácil el marco de referencia de dónde es que está el espacio por dónde debo caminar. La mayoría de mis accidentes son con puertas que otros me abren para que yo pueda pasar. Además, por alguna razón hay personas que insisten en abrir la puerta y aguantarla con el cuerpo, dejando muy poco espacio para que yo pueda pasar con mis libras en exceso, y un perro a mi lado izquierdo.

5.En la cena, no tengo problema con cortar mi carne. Si me quieres ayudar, lo puedes hacer indicándome que hay en cada parte del plato. La forma más fácil es usar como referencia la cara de un reloj. “Tienes arroz de 3 a 6, la carne está a las 9, y ensalada de 1 a 3.” De esta forma sabre no tocar el plato en su cuadrante superior de la derecha (de 1 a 3). Todavía no me gusta la ensalada. En cuanto a las carnes, la realidad es que las prefiero sin huesos.

6. No evites usar palabras como mirar o ver. Yo también las uso frecuentemente. “Ayer vi a fulano en la actividad.”
7. No me tengas pena.

8. Si te estoy visitando, muéstrame dónde están las cosas. No sólo me digas que el baño es la segunda puerta a la derecha, pero muéstrame dónde está el inodoro, el lavamanos, el jabón, y las toallas.

9 Cuando estés conduciendo, recuerda que la ley te obliga a ceder el paso a personas que llevan un bastón blanco. Sólo las personas ciegas usan este tipo de bastón.

10. No trates de aprovecharte de que soy ciego, para hacer gestos o muecas que presumes no veé. Ser ciego no necesariamente significa que no veo absolutamente nada. En mi caso, veo más de lo que piensas, aunque menos que lo que yo quisiera.

11. Mi perro guía me puede acompañar en cualquier lugar público al que yo puedo entrar. No tengo que pagar tarifa adicional por el perro, en lugares en los que yo pago para entrar. Las leyes estatales y federales me protegen.

A Plena Vista es el blog de Carlos M Contreras, un ingenioso y civilizado ingeniero civil que perdió la vista, pero no la visión. Te puedes suscribir a A plena Vista para que recibas notificaciones mediante correo electrónico cada vez que se publique un artículo nuevo. Busca la página de "Recibe Notificaciones" en la barra de navegación. También nos puedes seguir en twitter, @ContrerasPR. Si necesitas enviarme algún mensaje, puedes visitar la página titulada Contáctanos.