sodillepA soL (los apellidos al revés)

Me parece interesante como una decisión simple tomada en algún momento por la sociedad, tiene una repercusión inimaginable luego de muchos años. Una de estas decisiones es la del orden de los apellidos. En nuestra sociedad, el uso y costumbre es que primero se usa el apellido del padre, y luego el de la madre. Dos apellidos, que en mi caso determinan que yo soy 50% Contreras, y 50% Aponte, ya que esos son los apellidos del papá de mi papá, y del papá de mi mamá. Todo el mundo sabe que hay más apellidos en el banco genético de cada uno, y casi todas las personas te pueden recitar sus primeros 4 apellidos sin ningún problema, aunque para todos los efectos los que vienen después del segundo no cuentan. Los apellidos 3 y 4 son los apellidos de los padres de nuestras abuelas.

En los Estados Unidos el asunto es más complicado, ya que para todos los efectos, las personas usan un sólo apellido, y muchas mujeres dejan a un lado el apellido de su padre, para tomar el de su esposo al momento de casarse. No hablemos de los que crean un nuevo apellido, situación que aunque no es tan común, ocurre. Conseguir a alguien en la guía telefónica no es fácil en los Estados unidos debido al uso de un sólo apellido. Aquí en Puerto Rico existimos varios Carlos Contreras algunos que conozco como mi primo y mi hijo, y otros que no tengo idea de quiénes son, pero que yo sepa, soy el único con la combinación de Contreras Aponte, por lo que es fácil identificarme si me están buscando.

Volviendo al asunto principal de este artículo, en mis círculos más cercanos, aunque las personas saben posiblemente mi segundo apellido, con usar sólo el contreras es suficiente De una gran mezcla de genes, solo cuenta la parte Contreras, aunque existe toda una mezcla de apellidos aportados por todos mis ascendientes, cada uno contribuyendo una parte igual en quien soy yo. Con sólo llegar a mis bisabuelos, y a los apellidos de los papás y mamás de estos, ya podría construir mi nombre con 16 apellidos, tarea que me tomaría algún tiempo y algunas llamadas a mis tías. Yo no se, y creo que casi nadie conoce su apellido 16, el cual es el apellido de la mamá, de la mamá, de la mamá de mi madre, pero la realidad es que en mi persona hay tantos genes de ese apellido, como los hay del apellido Contreras, con el cual me identifico en la comunidad.

Lo curioso de todo esto es que si en Puerto Rico en la época de los padres de mis bisabuelos se hubiese decidido que de ese momento en adelante los hijos de esa generación serían nombrados primero con el apellido de la madre y luego el del padre, hoy yo no sería Contreras, e incluso no sabría que tengo sangre Contreras. Sería descendiente de las mismas personas, pero Contreras sería mi apellido número 16, y mi padre sería Contreras en su apellido número 8 Una decisión que se hubiese tomado hace un poco más de 100 años, y yo no sabría quién soy…