Persecución a un perro guía en Centro Médico

Ayer fui a visitar junto a mi esposa e hijos a un paciente en el Hospital Universitario del Centro Médico. Una vez dentro del edificio nos empezaron a gritar desde el lado de afuera de la puerta que nos teníamos que registrar, lo que era algo nuevo ya que mi esposa llevaba entrando al lugar varias semanas diariamente. Ella salió a verificar que había pasado, y luego de un rato yo salí para ver que pasaba que mi esposa no entraba. El problema era que ellos no estaban de acuerdo con que yo entrara con un perro guía al hospital, y le dijeron a mi esposa que yo tenía que esperar afuera con el perro. Yo les indiqué que era un animal de servicio, y que de acuerdo a la ley yo tenía acceso permitido. Ellos le indicaron a mi esposa que eso no aplicaba a hospitales. Tengo que recalcar que ellos se comunicaban hablando con mi esposa, ya que por alguna razón extraña, y que no es la primera vez que me ocurre, hay personas que piensan que debido a que uno es ciego, también es sordo, o tonto.

Entonces se escuchó una voz a través de una bocina haciendo preguntas sobre el perro, por lo que era de suponerse que ni siquiera los supervisores sabían que hacer con un visitante con un perro guía. Dado que no tenía tiempo para perder, comencé a entrar al hospital, y el resto de mi familia me alcanzó. Cuando entré en el elevador, otro empleado me pidió desde afuera que le presentara la identificación del perro guía, pero le indiqué que yo no tenía que presentar nada, y el elevador cerró su puerta, dejando al empleado afuera. Cuando me estaba bajando del elevador noté la presencia de alguien más con nosotros, y una vez comenzamos a caminar, noté que caminaba a mi lado. Luego de un rato me detuve, y le pregunté molesto si me estaba persiguiendo, y me indicó que sí. Le pregunté si esto era debido al perro, o si escoltaban a todos los visitantes, y me respondió que era por el perro. Con un tono más molesto le indiqué que yo no necesitaba escolta ni vigilancia, y que sentía que esa persecución era un discrimen y una violación a mis derechos, y que solicitaba que no me persiguiera más. Ella me pidió que me tranquilizara, y bajara la voz, ya que ella estaba hablando en un tono suave, a lo que respondí que ella no tenía razón para estar molesta ya que a ella nadie la estaba hostigando como a mí. Seguí caminando, y le indiqué que no me siguiera, a lo que contestó que ella me tenía que seguir hasta que me entregara a una enfermera. Le dije que yo no necesitaba ninguna enfermera que me velara, y seguí mi camino. No se si me siguieron persiguiendo. Sin embargo, tan pronto bajamos, en la salida la primera guardia que nos atendió se acercó a mi esposa a pedir excusas.

En estos días he estado visitando a otro paciente que se encuentra en el Hospital de Veteranos, y es imposible no contrastar la diferencia de las atenciones a los visitantes de Centro Médico con la del Hospital de Veteranos. En el Hospital de Veteranos la vigilancia y seguridad es una alta prioridad. Incluso ningún conductor puede entrar a sus facilidades con una licencia de conducir expirada. Sin embargo yo he entrado a esa facilidad en docenas de veces este año, y nunca he sido molestado por un guardia debido a que ando acompañado por un perro guía. No sólo he visitado las habitaciones regulares, pero incluso he ido al área de Emergencias, y al área de Cuidado Intensivo. sin ningún problema. Obviamente, los empleados de esta institución federal han sido adiestrados sobre los derechos de las personas con impedimentos acompañados por un animal de servicio, a diferencia de los empleados del hospital del Estado Libre Asociado del Centro Médico. En ambos hospitales laboran empleados puertorriqueños, pero la diferencia es el entrenamiento. En un hospital buscan dar el máximo, y en el otro tratan de sobrevivir al mínimo. No entiendo la razón para que Centro Médico no trate de alcanzar la excelencia en todos sus servicios. No sólo se trata de brindar servicio a los pacientes, pero también a los visitantes. Si los supervisores no saben que hacer en algunas situaciones, el mandar a sus empleados a hostigar a los visitantes no es aceptable.