No veo la hora

Cada mañana, cuando sonaba la alarma de mi despertador,veía la hora, y me decía “Todavía no soy ciego”. Con los años perdí la capacidad de distinguir los números, pero dentro de mí seguía diciendo que no era ciego, ya que al menos veía que habían unos dígitos, aunque no los reconocía. Incluso llegó el momento en el que pasaba trabajo en saber dónde estaba el reloj, pero todavía no era ciego. Cada vez eran mas los tropezones, y eran mas las ocasiones en las que dejaba a la gente con la mano extendida, debido a que no me daba cuenta de que me estaban saludando. Para usar la computadora tenía que colocar una lampara sobre el teclado para ver las teclas.

Hace mucho tiempo tuve que dejar de leer el periódico ya que hubo un momento en el que podía leer los artículos, pero no los títulos de éstos ya que sus letras eran muy grandes. (Supongo que ya te perdiste). La realidad es que se me hacía más fácil leer las letras pequeñas que leer las letras grandes. Recuerda que en un artículo anterior mencioné que la Retinitis Pigmentosa empezó a atacar mi visión periférica, pero la agudeza se mantenía en buen estado con espejuelos. Al yo tener una visión de túnel, los textos en letras grandes me obligaban a tener que mover más los ojos ya que las palabras no cabían completas en mi campo de visión. Incluso si una letra era demasiado grande para mi campo de visión, no podía verla completa, haciendo que una O pareciera en ocasiones una C, o el número 8 pareciera un 3.

En esa época además de la lámpara encima del teclado, también tenía una lámpara en mi escritorio para poder leer libros, lo que se convirtió en un verdadero reto ya que era difícil mantener la secuencia de cuál era la línea en la que estaba leyendo. Una vez llegaba al final de una línea, era muy agobiante poder llevar la vista hasta el principio de la próxima.

Mi último libro fue “The Da Vinci Code”, y aunque compré “Angels and Demons” nunca encontré ánimo para leerlo, ya que la vista me estaba escaseando. Aún así, todavía no consideraba que yo estaba ciego.