Manolo (punto net)

Toda mi vida yo he sido un “Techy”. Todo lo relacionado a la tecnología siempre llamó mi atención. En la familia yo era la persona que todos consultaban antes de adquirir algún producto tecnológico, o cuando tenían algún problema para operar los que ya tenían. Obviamente las computadoras personales siempre me han acompañado desde que mis padres me compraron una Commodore 64 aproximadamente hace 30 años. No solo usaba las computadoras, pero también me gustaba programarlas. En el año 1991 escribí un programa llamado Cronomet, el cual modifiqué en años posteriores, y que en la actualidad es la principal herramienta usada por la compañía más grande en Puerto Rico de recopilación de datos de tránsito para hacer conteos manuales de vehículos.

Las computadoras eran parte de mi vida personal y profesional, y claro está, el saber que ya me estaba quedando realmente ciego no era una noticia muy alentadora. Como parte de mi evaluación en la Administración de rehabilitación Vocacional (ARV), me indicaron que había un dispositivo que me podría ayudar a leer documentos ya que tenía una cámara que proyectaba el texto de un documento en una pantalla que tenía en su parte superior. El aparato era portátil, y además de magnificar la imagen, tenía la capacidad de cambiar los contrastes. Yo entendía que la capacidad de cambiar contrastes me podía ser de mucha ayuda en ese momento, pero me preocupaba cuánto era la magnificación mínima ya que debido a lo reducido que estaba mi campo visual, letras grandes eran más difíciles para leer que las letras pequeñas. Otra de las ironías de mi ceguera. Por lo tanto, yo preferí poder probar el producto antes de que ARV lo adquiriera. El problema es que ellos no tenían ninguno disponible, y me refirieron a que visitara la oficina del Programa de asistencia Tecnológica (PRATP) en el Recinto de Río Piedras de la universidad de Puerto Rico. Coordinamos una cita, y llegué al lugar para que me prestaran el dispositivo. Al final del proceso de préstamo, la persona que me atendió me preguntó si yo conocía a “manolo”. Le indiqué que no sabía de quién me estaba hablando, lo que supongo le debe haber sorprendido, ya que posterior a esa visita, cada vez que hablaba a alguien de Manolo, me daba cuenta que yo era la única persona que no había escuchado algo sobre él.

Vivian, que es el nombre de la mujer que me estaba ayudando en el PRATP y que aunque habrán notado en mis artículos que normalmente no nombro a otras personas,es importante que reconozca su aportación en mi vida por lo que hizo y que les contaré a continuación, me pidió que esperara un momento para verificar si Manolo estaba disponible. Luego de algunos segundos escuché el tap tap tap del bastón de Manolo que se acercaba a donde yo estaba. Yo no estaba seguro de qué podría enseñarme Manolo, por lo que tengo que decir que el encuentro fue como el que ocurrió hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana cuando Luke Skywalker conoció a Yoda.

Manolo era otro techy. sabía mucho de tecnología, pero se especializaba en la que ayudaba a las personas ciegas a llevar vidas independientes. Sabía programar computadoras ya que era lo que había estudiado en universidad, pero no usaba monitor. Leía la pantalla a través de sus oídos. para distintos aspectos de la vida cotidiana, tenía distintos artefactos que lo ayudaban. Tenía equipos que le indicaban los colores de las cosas, y máquinas que le indicaban el valor de los billetes. Su teléfono celular era accesible, por lo que podía usarlo para tener su calendario, información de contactos, e incluso enviar y leer correos electrónicos y mensajes de texto. Era como Batman, que para cada necesidad, tenía un juguetito que lo ayudaba, por lo que no es casualidad que en mi teléfono cuando Manolo me llama, suena como tono de timbre la música de la serie de TV de este súper héroe..

Me mostró los mapas para seguir huracanes accesibles para personas ciegas en los que había trabajado, y como si eso no fuera suficiente, me mostró los juegos de vídeo que había desarrollado para niños ciegos. Lo mas increíble es que él también había desarrollado una página de internet para ayudar a las personas ciegas desde el año 1996. Para esa fecha nadie conocía a endi.com, a bppr.com, a google, Facebook, ni Twitter, ya que no habían sido pensadas, o al menos no eran conocidas, pero ya manolo tenía su ultra famosa página conocida por los ciegos hispanos alrededor del mundo, llamada propiamente . Dado que él era tan tecnológico, en la conversación le pregunté por qué no hacía un podcast, el cual era un medio ideal para ayudar a personas ciegas, y mientras discutíamos el asunto, me dijo que era una buena idea, y que deberíamos hacer el podcast. Mi sugerencia era para que fuera él quien lo hiciera, pero en ese momento me incluyó para que fuera su cómplice en lo que en menos de tres meses se convirtió en la página complementaria de manolo.net, y la que fue titulada .

Gracias a ese encuentro hoy continúo siendo un fanático de la tecnología, además de haber ganado un excelente amigo.