(Legalmente) Ciego

Empecemos por definir que significa el término “legalmente ciego”. Normalmente las personas piensan que en asuntos de ceguera, sólo existen dos estados: ser Ciego o no ser Ciego. Incluso, no tenemos un término adecuado para llamar a las personas que no tienen problemas de la vista. A la persona ciega se le llama también “no vidente”, lo cual no es del todo apropiado, ya que lo opuesto sería un “vidente”, pero este término lo usamos para personas que alegan poder ver el futuro, o lo oculto. Dado que la persona que no puede ver las cosas físicas, no necesariamente está imposibilitada ver el futuro, en lugar de llamarla “no vidente” debemos llamarla ciega. El término ciego no es un termino inapropiado o peyorativo.

No tenemos una palabra para definir a las personas que pueden ver sin problemas, porque presumimos que estas personas son las “normales”. Entre ser ciego o no ciego, existe todo un rango de diferencias. No es como el interruptor de la luz con sólo dos estados: encendido o apagado. Es más bien como un dimmer,en que podemos prender la luz en distintas intensidades. Hay condiciones de la vista que pueden ser corregidas con unos espejuelos, o con alguna cirugía. Otras no pueden ser corregidas. Dentro del rango de posibilidades, los médicos han establecido unos niveles medibles de manera científica en que se puede establecer el que una persona, aunque no sea totalmente ciega, ha perdido cierta capacidad visual que lo hacen funcionalmente ciega, aunque pueden ver algunas cosas. Este rango es el que se conoce como “legalmente ciego”. En los Estados Unidos, y en muchos países del mundo una persona cuya visión en su mejor ojo con corrección cuya agudeza es de 20/200 ó menos es catalogada como “legalmente ciega”. Si su agudeza es mejor que esta medida, pero su campo visual en su mejor ojo es de menos de 20 grados, también es legalmente ciega.

En mi caso, la Retinitis Pigmentosa comenzó a afectar mi visión periferal creando lo que se conoce como visión de túnel. Mi agudeza visual fue bastante buena por muchos años, por lo que aunque entraba en el rango de ser un ciego legal, las personas se sorprendían al saberlo ya que yo podía leer y escribir en papel, así como leer en la computadora, y ver la hora en un reloj de pulsera. Supongo que deben haber sido muchos los que en algún momento me vieron caminando con el bastón, y entonces me veían viendo la hora en el reloj y pensarían que estaba verificando si estaba a tiempo para llegar a una iglesia para dar el espectáculo de la curación milagrosa de un ciego.