Ingenuidad infantil

Anoche asistimos a una actividad en la escuela de mi hija. La actividad era en la cancha, y estaba repleta de niñas de todas las edades. Pilgram era la sensación del lugar. Todas las niñas lo querían tocar, por lo que estuvimos una gran parte de la noche explicando que Pilgram es un perro guía que estaba trabajando, y que cuando un perro guía está en funciones no puede ser distraído.

En una de las ocasiones ocurrió un diálogo que me pareció muy cómico, y que es el motivo de este artículo. En un momento dado, estábamos mi esposa y yo hablando con unas madres de amigas de mi hija, cuando se acercaron varias niñas para tocar a Pilgram. Mi esposa se percató rápidamente, y les indicó que yo era ciego, y que el perro es un perro guía, que no puede ser tocado mientras está trabajando. Inmediatamente la niña que estaba más cerca de Pilgram se volteó hacia sus amigas y les dijo:

–Ay bendito, el perro es ciego.– Estas palabras las dijo con una voz de gran pena y dolor. Era obvio que tal vez por el ruido de la actividad, no había entendido correctamente lo que se les había indicado. Mi esposa rápidamente aclaró la situación, y señalándome les aclaró:

–Él es el ciego. El perro si ve, y es su guía.

Con una voz de un gran alivio y de alegría, la niña contestó:

–Ay que bueeeno…