El Génesis de los Palos a Ciegas

Mi queja que condujo al diagnóstico de Retinitis Pigmentosa era que yo no veía en sitios oscuros.En la primera visita al doctor en Miami el me indicó que debido a que mis bastones en la retina estaban dejando de funcionar, además de la perdida de visión nocturna, también perdería visión periferal. Esta es la visión que nos permite identificar las cosas que se encuentran a nuestro lado, así como las que están más arriba, o mas abajo de lo que estamos enfocando con nuestra visión central. Como consecuencia, tendría que tener cuidado al caminar, ya que me tropezaría con cosas bajitas, así como también tendría problemas para localizar cosas pequeñas, tales como monedas, que se me cayeran al suelo.

Más que una advertencia, esto se convirtió en una condena. Desde el día siguiente que me lo dijo, me comenzó a suceder. Me empecé a tropezar con todo. Si se me caía una peseta, me daban ganas de arrojar también algunos billetes para que valiese la pena el pasar las manos por todo el piso en busca del dinero perdido que no podía localizar con los ojos. Era como si ese doctor me hubiese echado un hechizo.

Lo increíble fue que me tomó varios años percatarme que ese problema no había surgido con el hechizo del doctor, pero que lo había tenido desde años antes, y no me había dado cuenta. Había una explicación para mi torpeza en mis años de escuela intermedia y superior.

Recordé las muchas ocasiones en que tropezaba con las esquinas de los pupitres, o con compañeros de la escuela que se sentaban en el piso en los pasillos en las horas de recreo. Mi falta de habilidad en los deportes no era sólo un rasgo familiar, pero también se podía atribuir a mi RP. Ya había una explicación de por qué se me hacía tan difícil golpear una bola de tenis con una raqueta, o una bola de softball con un bate: No las veía hasta que entraban dentro de mi campo de visión sano. Claro, era muy bueno pateando. No dejaba rotulito de los que ponen para indicar que el piso está mojado que no hiciera volar cuando le pasaba por el lado.

Aunque no lo sabía, desde que era un niño vengo dando palos a ciegas…