Día 1: Recibimiento con Alfombra Blanca

Finalmente llegó el día del viaje a The Seeing Eye. Las atenciones ofrecidas por el personal de Continental Airlines fueron excelentes. Me escoltaron hasta el terminal de salida del avión, y llegado el momento de abordar, me llevaron hasta el asiento. No me puedo quejar del servicio ofrecido por el personal de esta línea aérea, ni del personal del aeropuerto Luis Muñoz Marín. La mala noticia la recibí en el terminal al oir a varias personas por separado mencionar que estaba nevando en New Jersey. Estamos en octubre, en pleno otoño. El vuelo fu’e uno tranquilo hasta que el capitán indicó que nos teníamos que abrochar el cinturón, ya que estábamos entrando en una zona de disturbios severos. El avión se jamaqueó fuertemente, pero al rato llegó una calma como nunca había experimentado en un avión. No se sentía movimiento alguno. Parecía como si el avión se hubiese detenido sobre una almohada de nubes. Fueron varios minutos y pensé que el capitán se había equivocado en su pronóstico de disturbios severos. Fue entonces cuando la naturaleza le dió la razón. El avión se comenzó a mover en varias direcciones extrañas. El tiempo se hizo bien largo. Ya cuando estábamos a unos 5 minutos de aterrizar, alguien cerca de mi asiento rompió el silencio de los pasajeros , y comenzó a pedir ayuda médica. La persona que se encontraba en el asiento detrás de mí estaba teniendo convulsiones. Por los altoparlantes pidieron que las personas que estuvieran sentadas al lado de la persona que convulsaba, que le prestaran ayuda, ya que nadie, incluyendo a los asistentes de vuelo, se podía poner de pié hasta que el avión tocara tierra. Una vez aterrizamos el Capitán indicó que había media pulgada de nieve en la pista, y que la temperatura estaba en 33 grados F. Nos pidieron que no nos levantáramos hasta que los paramédicos entraran a ayudar a la persona. Al rato de estar esperando, nos indicaron que los paramédicos estaban tarde y que nos agradecerían si nos bajábamos de manera rápida del avion.

Nuevamente fui escoltado hasta el área de reclamo de equipaje, pero esta vez me llevaron en un carrito en el que el chofer hacía un sonido de beep beep con la boca para pedir que la gente que caminaba por los pasillos se moviera. En el carrito habían otras personas, y una señora sacó un silbato de su cartera para ayudar con el tránsito. En el area de maletas me esperaba Scott de The Seeing Eye, quién buscó mi maleta. Afuera nos esperaba una tormenta de nieve que había derribado muchos árboles en la carretera.

Finalmente llegamos a The Seeing Eye. Allí conocí a varias personas del staff, incluyendo a mi instructora Kim, quién me dio un recorrido por las facilidades. En el curso seremos 19 estudiantes, pero sólo habíamos llegado 11 debido al clima. Ya estoy en la habitación, pero tan pronto termine de escribir esto, me doy un baño, y a dormir. Mañana será otro día de nuevas aventuras.

Carlos
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